25 de Noviembre día
Internacional contra la violencia sobre las mujeres
Muchos y difíciles han sido los
años que nos ha costado a las españolas ser consideradas por la ley sujetos de
pleno derecho y acceder a la educación y a un puesto de trabajo en condiciones
de igualdad con los hombres (aunque esto último aún no lo hemos conseguido de
forma generalizada). Pero la realidad cotidiana de las mujeres maltratadas y
asesinadas ( 72 en el pasado año, 45 éste) pone de manifiesto que todavía nos
costará muchos años más conseguir que las relaciones entre hombres y mujeres se
basen en el respeto escrupuloso a la vida y a la libertad de toda la ciudadanía,
y no sólo de los varones.
A lo largo de la historia, los hombres han monopolizado la
mayoría de los poderes sociales, marginando a las mujeres al ámbito de lo
privado y considerándolas como eternas menores de edad, necesitadas de dirección
y de control. Hemos sido utilizadas a lo largo del tiempo como cuidadoras y
reproductoras, no hemos tenido la posibilidad de aparecer en público sino como
sombra del marido o del padre, y nuestra labor ha sido silenciada y
minusvalorada. Eternas menores de edad, sólo en los últimos 30 años hemos ido
accediendo, a fuerza de mucha lucha y mucho esfuerzo, al espacio público de los
iguales, para que nuestra voz, aunque todavía con interferencias, sea escuchada
y respetada.
Ahora bien, lo que debe quedar claro es que la violencia
machista es un problema social estructural y ha de tratarse como una cuestión de
Estado. La ciudadanía debe percibir que la sociedad en su conjunto rechaza
categóricamente este terrorismo machista de igual manera que cerramos filas para
condenar el terrorismo político. La ley contra la violencia de género aprobada
el pasado año por el Parlamento Español pretende poner en el centro del espacio
público un fenómeno que debería escandalizar a cualquier persona con una
sensibilidad moral y política mínimamente razonable. Por eso creemos necesario
pedir al Gobierno de España, a todas las Comunidades Autónomas y a los
Ayuntamientos que se impliquen en campañas de información para prevenir los
casos de violencia contra las mujeres, para que todas aprendan a reconocerlos.
Queremos mostrar especialmente nuestra preocupación ante la
posibilidad de que muchas inmigrantes no estén denunciando a sus agresores por
miedo a ser expulsadas, pese a estar protegidas por la Ley. Muchas de estas
mujeres no conocen sus derechos . ¿Se están realizando programas de intervención
específicos para informar y prevenir a las mujeres inmigrantes contra esta
violencia? Creemos que estos programas son absolutamente necesarios dado que de
las 45 mujeres muertas este año, 17 eran extranjeras y de las 72 muertas el
pasado, también eran extranjeras 17. En cuanto a las denuncias presentadas este
año en todo el Estado un 27,3% son de extranjeras, y el pasado año, las
denuncias extranjeras representaron un 24,7%.
También debemos preguntarnos si la Ley contra la violencia de
género se está aplicando con la dotación de recursos necesarios en todos los
ámbitos que abarca: ¿Son los recursos judiciales que se han puesto en marcha
suficientes? ¿Se está interviniendo en la formación del profesorado en los
centros de enseñanza para evitar la violencia en general y la violencia de
género en particular? ¿Hay publicidad institucional suficiente para sensibilizar
al conjunto de la sociedad sobre este problema? ¿Se denuncia con contundencia y
claridad la publicidad sexista?¿Cómo se está interviniendo en la violencia que
genera el ejercicio de la prostitución?¿Se pondrá en marcha un fondo para paliar
los efectos violentos que pueden producir las pensiones impagadas? Todas estas
preguntas necesitan una respuesta clara. Por ello reclamamos a la Administración
de Estado y a las distintas Comunidades que se realice una estimación del
impacto de aplicación de esta Ley .
Ahora bien hemos de ser conscientes de que siendo necesarios
y urgentes la total aplicación de la Ley y la inversión de los fondos precisos,
también es urgente que cambien las mentalidades y las conductas. Y para eso se
necesita la participación y el compromiso de toda la comunidad.
Alicia Poza.
Responsable de La Organización de Mujeres de la Confederación de STES-La
Intersindical